Mientras llega la noche Martin Benítez llamado “el chamo” se adentra en los escalofriantes detalles como el y otros cazadores acribillaban amansaban osos, dantos, venados y otros animales y los destazaban y luego se repartían la carne.
Benítez narra su historia con fluidez y naturalidad de quien conoce el oficio a fondo. Lo ejerció si ningún remordimiento durante casi 27 años hasta que un funcionario de parques naturales se entero de todo lo que hacia y le dijo que exterminara a los animales silvestres y otros animales iba encontrar las leyes de la naturaleza.
“el chamo” no entendió. Era hijo y nieto de cazadores y por supuesto su padre lo había adiestrado des de los 9 años en el manejo de armas especialmente en la escopeta. Le enseño con tanta devoción que a los 31 años Martin Benítez tenia forma de baquiano y temerario en esta región del macizo colombiano.
Por eso cuando la unidad de parques naturales instalaron una oficina y lo contrataron para que guiara a sus exploradores y además compañías en la zona mas grandes da la cordillera. “chamo” compartía hasta la comida y lo que llevara con los funcionarios del parque durante las expediciones, entre charla y charla sobre la importancia de conservar el medio ambiente y cuidar nuestros animales, proteger nuestra naturaleza, el cazador aprendió a ver las cosas con otros ojos y a los animales también se puso a pensar y se dio cuenta del el horror que había cometido con los animales. Al cabo del tiempo más específicamente al año cuando estuvo seguro que sus instintos de cazador se habían apaciguado por completo decidió vender sus tres perros y también su escopeta con sus balas que le quedaban a un compañero que era celador.
Desde entonces Martin Benítez o el “chamo” como era conocido se dedico a convencer a sus colegas de que por el bien de sus hijos y sus familiares era mejor proteger a los animales para no acabar con nuestra fauna.
Mientras recorre sus viejas calles angostas un poco deterioradas en el sitio la cruz Martin Benítez relata cosas que para hoy en día no son nada agradables, que ningún ser humano deseamos pasar.
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